Medición del Desarrollo Humano

El nivel de desarrollo humano de un país se calcula utilizando el Índice de Desarrollo Humano (IDH), un indicador compuesto que mide tres elementos esenciales de la vida humana: longevidad, conocimientos y niveles decentes de vida.

Con respecto al primer componente, la longevidad, el indicador clave es la esperanza de vida al nacer. La importancia de la esperanza de vida radica en la creencia común de que una vida prolongada es valiosa en sí misma y en el hecho de que varios beneficios indirectos (tales como una nutrición adecuada y una buena salud) están estrechamente relacionados con una mayor esperanza de vida.

El segundo componente, los conocimientos, se mide a través de las cifras de alfabetismo y la tasa de matriculación combinada de escuela primaria, secundaria y terciaria, ya que reflejan el acceso a la educación, particularmente a la educación de buena calidad, tan necesaria para llevar una vida productiva en la sociedad moderna.

El tercer componente clave del desarrollo humano, el manejo de los recursos necesarios para sostener una vida decente, se mide a través del producto interno bruto per cápita que proporciona una aproximación del poder relativo de comprar artículos y de lograr control sobre los recursos para alcanzar un nivel de vida decente.

El IDH no debe interpretarse como una medida integral del desarrollo humano ya que este concepto es mucho más amplio. Sin embargo, a través de la medición de los logros promedio en salud, educación e ingreso, el IDH ofrece un panorama más completo de la situación de un país en materia de desarrollo que el ingreso por sí solo.

El IDH es un valor que puede oscilar entre un mínimo de 0 y un máximo de 1. A medida que se acerca a 1, el nivel de desarrollo humano se aproxima al óptimo. El valor del IDH de un país indica la distancia que tiene que recorrer para lograr el valor máximo posible de uno y permite además hacer comparaciones entre países.

Debido a que el IDH está compuesto por indicadores que reflejan promedios generales del país, dificulta la detección de las desigualdades en el reparto de la riqueza, la educación, la sanidad, o las diferencias existentes entre la capital, las zonas rurales y las indígenas.

Esta limitación ha llevado a la construcción de un Índice de Desarrollo Humano de Panamá (IDHP). Al igual que el IDH mundial, el IDHP mide el logro del país en las tres dimensiones del desarrollo humano pero incluye en su cálculo indicadores adicionales para ajustarlo a la realidad nacional. Específicamente, en el caso del acceso al conocimiento, se incorpora la medición de años de escolaridad y el nivel de formación de los docentes, mientras que para el nivel decente de vida se utiliza el ingreso promedio de los hogares, las condiciones materiales de la vivienda, el acceso a servicios básicos y las condiciones de empleo. El IDHP, al igual que el índice mundial, va de 0 a 1, siendo 1 el nivel óptimo de desarrollo humano.