Los Objetivos de Desarrollo del Milenio

Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre.

En el mundo, más de mil millones de personas subsisten con menos de un dólar por día. En Panamá, 4 de cada 10 personas vive en situación de pobreza, y casi medio millón en la pobreza extrema.

Más de mil millones de personas en el mundo subsisten con menos de un dólar por día. Otros 2 mil 700 millones luchan por sobrevivir con menos de dos dólares por día. Además de reflejar una aguda escasez de ingresos, la pobreza se manifiesta en la falta de acceso as servicios básicos como la educación y la salud; en la vulnerabilidad a enfermedades prevenibles; y en el hambre. De hecho, más de seis millones de niños mueren cada año a causa de enfermedades totalmente prevenibles como el paludismo, la diarrea y la neumonía. En todo el mundo 114 millones de niños no reciben siquiera enseñanza básica y 584 millones de mujeres no saben leer ni escribir.

Aunque Panamá está catalogado entre los 57 países del mundo con un nivel alto de desarrollo humano, aún persiste una alta incidencia de pobreza. Según la Encuesta de Niveles de Vida 2003 (ENV 2003) llevada a cabo por el Ministerio de Economía y Finanzas, 4 de cada 10 panameños es pobre, y casi medio millón de ellos subsiste en condiciones de pobreza extrema. La situación se agudiza en las áreas rurales donde el 62.7 por ciento de la población vive en pobreza en comparación con 20 por ciento en el área urbana.

Existen además poblaciones, como la indígena, que permanecen marginadas de los frutos del desarrollo. De hecho, desde 1997, ha aumentado la pobreza indígena, llegando a afectar a prácticamente la totalidad de este grupo humano (98.4%). Los niños y los jóvenes panameños también están entre los grupos más afectados por la pobreza. Más de la mitad de los niños menores de 6 años (54.1 por ciento) viven en situación de pobreza, de los cuales el 29.2 por ciento se encuentran en pobreza extrema según se desprende de la ENV 2003.

El Segundo Informe de Avance hacia los ODM publicado por el Gabinete Social de la República de Panamá en conjunto con el Sistema de las Naciones Unidas concluye que los avances registrados hasta el momento en la lucha contra la pobreza “no son lo suficientemente significativos para afirmar que la meta será cumplida para el año 2015”. Aunque para el año 2003 se logró reducir el porcentaje de la población que recibe menos de un dólar por día respecto a 1997, existen aún sectores vulnerables de la población como los indígenas y los menores de edad. El estudio apunta también a la desigualdad en la distribución del ingreso como un obstáculo para el cumplimiento de la meta así como las diferencias en el acceso a oportunidades entre las áreas urbanas, rurales e indígenas.


Objetivo 2: Lograr la enseñanza primaria universal

Hay más de 100 millones de niños en el mundo que no asisten a la escuela. Por su parte, Panamá ha registrado avances importantes en la matriculación de los niños y niñas en la escuela primaria, encontrándose cerca de cumplir este Objetivo.

La educación es un factor clave para mejorar el desarrollo humano: fortalece las capacidades de las personas y amplía su universo de oportunidades. Panamá, al igual que muchos países en América Latina, ha registrado avances importantes en materia de educación en la última década. Estadísticas del Ministerio de Educación indican que la tasa de matricula en la enseñanza primaria mejoró de 91 por ciento en 1990 a 99.9 por ciento en el 2003, lo que indica que Panamá se encuentra muy cerca de lograr el objetivo de la educación primaria universal.

A pesar de los avances, existen sectores de la población que se mantienen rezagados al registrar tasas inferiores de matrícula. Entre la población indígena, se registra un 64 por ciento de estudiantes matriculados con la edad oficial, mientras que un 32.6 por ciento sobrepasa la edad oficial. También persisten retos en cuanto a la eficiencia de la educación medida a través del porcentaje de alumnos y alumnas que comienzan el primer grado y llegan al quinto grado. Este indicador, conocido como tasa de supervivencia, ha disminuido en los últimos años. Mientras que en el 2000, el 92.5 por ciento de los estudiantes que ingresaban a primer grado permanecía en el sistema educativo hasta quinto grado, al 2004, este porcentaje se redujo al 88.3 por ciento. Esto se debe, en parte, al aumento en la tasa de deserción escolar en la primaria que subió de 1.6 en el año 2000 a 2.3 en el año 2003.

El análisis presentado por el Segundo Informe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio publicado por el Gabinete Social y el Sistema de las Naciones Unidas en Panamá acerca de este Objetivo permite concluir que, aunque Panamá está cerca de lograr la educación primaria universal, “quedan tareas pendientes en cuanto a la calidad y eficiencia del sistema educativo” ya que “persisten brechas tanto en las oportunidades de acceso y permanencia escolar, como en la calidad de los aprendizajes”.


Objetivo 3: Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer.

Aunque en Panamá se han registrado avances importantes en la promoción de la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer, aún persisten marcadas desigualdades en el terreno económico y político que impiden lograr una equidad real. Las mujeres se insertan en trabajos de menor prestigio y remuneración a pesar de que tienen mayores niveles de educación que los hombres. En la esfera política, la participación de la mujer no ha sido equivalente ni proporcional a su peso demográfico. Por ejemplo, aunque la legislación electoral panameña establece que al menos 30% de los puestos de elección popular deben ser ocupados por mujeres, en la práctica, el porcentaje está muy por debajo de esa exigencia legal.


Objetivo 4: Reducir la mortalidad infantil

La tasa de mortalidad de menores de 5 años ha descendido sostenidamente en la última década, de 24.3 en 1990 a 20.8 en el 2003. El ritmo, sin embargo, no es lo suficientemente acelerado para lograr la meta de de reducir la mortalidad infantil a 8.02 para el año 2015. Según el Segundo Informe sobre los ODM, se necesitarán intervenciones especiales en las áreas indígenas, las más vulnerables a la mortalidad infantil, para lograr aliviar las causas de muerte en este grupo de edad.


Objetivo 5: Mejorar la salud materna

La mortalidad materna, un reflejo del estado de salud de las mujeres en edad reproductiva, registró un importante descenso desde la década del 50 hasta el 80, debido a una mejor cobertura del control prenatal y la atención profesional del parto. Desde entonces, sin embargo, la tendencia ha sido la contraria. La tasa de mortalidad materna aumentó entre los años 2000 y 2003 de 60 a 70 muertes por 100 mil nacimientos vivos, por lo que sigue siendo un reto de la salud y la equidad de género.


Objetivo 6: Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades

La propagación del VIH/SIDA en Panamá ha aumentado significativamente en los últimos años. Al 2004, se habían reportado 6 mil 296 casos a nivel nacional y 5 mil muertes. La epidemia se concentra especialmente en áreas urbanas y los jóvenes son la población en mayor riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual y VIH/SIDA.

Por otro lado, la incidencia de enfermedades como la malaria y la tuberculosis ha aumentado, especialmente entre la población de menos recursos. La lucha contra la tuberculosis, sin embargo, ha avanzado gracias a la aplicación del tratamiento acortado estrictamente supervisado (TAES) cuya aplicación se ha duplicado.


Objetivo 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente

Panamá ha dado muestras de avance en relación a la sostenibilidad ambiental especialmente en lo que concierne a normativas ambientales, fortalecimiento institucional, ordenamiento territorial, producción más limpia, y la recuperación de áreas verdes a través de la reforestación. También ha mejorado el acceso de la población al agua potable de manera que al 2003, 90.2 por ciento de la población tenía acceso a este servicio básico.


Objetivo 8: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo

El último objetivo está mayoritariamente dirigido a los países desarrollados, para que contribuyan a desarrollar aún más un sistema comercial y financiero abierto, basado en normas previsibles y no discriminatorio, y de atender las necesidades especiales de los países menos desarrollados.